El estrés es una respuesta a una amenaza o un peligro percibidos. Las amenazas activan nuestra respuesta al estrés, lo que incluye factores relacionados con cosas como el trabajo, las finanzas y las relaciones. El estrés puede ser temporal o puede continuar a largo plazo, y afectar así las hormonas, el estado de ánimo, las enfermedades y todos los aspectos de tu salud y bienestar.

¿Cuáles son los efectos del estrés en tu salud?

El impacto del estrés en la salud puede ser significativo tanto en el aspecto físico como en el emocional. Ten en cuenta los siguientes efectos derivados del estrés:

  • Resfriados, gripe, virus y otras enfermedades
  • Depresión y ansiedad
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Problemas o ataques cardíacos
  • Insomnio o sueño interrumpido
  • Irritabilidad y enojo
  • Comer en exceso
  • Dolor
  • Problemas estomacales y gastrointestinales
  • Uso de sustancias
  • Problemas de concentración

¿Cuáles son los efectos del estrés en el sistema inmunológico?

Con el tiempo, los efectos del estrés pueden acumularse en el cerebro y en el cuerpo. Esta clase de estrés a largo plazo, o crónico, puede debilitar el sistema inmunológico1 y ponerte en riesgo de sufrir distintas enfermedades, desde simples resfriados hasta enfermedades más graves.

Cuando sientes estrés, tu cuerpo crea una hormona llamada cortisol, que ingresa en el flujo sanguíneo. Por breves períodos, el cortisol puede ayudar a regular muchas de las funciones naturales del cuerpo, incluso el sueño, el peso, la presión arterial y el nivel de azúcar en la sangre.2 Sin embargo, cuando tienes estrés a largo plazo, los niveles de cortisol permanecen elevados. Esto puede generar inflamación y un recuento más bajo de glóbulos blancos, dos problemas que pueden debilitar el sistema inmunológico.

¿Cuáles son algunas de las causas de estrés?

Prácticamente todo puede provocar estrés, según la situación y tu capacidad para manejarla. Pero estos son algunos de los factores más comunes que generan estrés:

  • Empleo y lugar de trabajo: Los plazos límite, jefes exigentes, colegas complicados, políticas de la oficina, incluso el hostigamiento y la discriminación en el lugar de trabajo, todo esto puede mantenerte despierto por la noche, preocupado y con miedo. Tu empleo es una parte importante de tu vida cotidiana. Cuando las cosas no están bien, el estrés en el trabajo puede aumentar. Por otro lado, si estás desempleado, los factores de estrés pueden estar vinculados a la pérdida de ingresos y a las necesidades básicas, como alimentos y vivienda.
  • Dinero y finanzas: Facturas inminentes, deuda de tarjeta de crédito, recaudadores de deudas, robo de identidad y fraude, incluso el acto de comprobar el saldo de tu cuenta de ahorros, todo esto puede provocar estrés. Para la mayoría de las personas, el dinero es una necesidad. Algunas personas tienen dificultades para llegar a fin de mes y otras están desempleadas o subempleadas. Pueden surgir preocupaciones acerca de cómo comprar alimentos, pagar la factura de la electricidad, pagar la factura del médico y pagar el alquiler o la hipoteca. Los efectos derivados del estrés pueden dificultar aún más la supervivencia.
  • Desastres y traumas: Los desastres naturales o provocados por el hombre y los eventos traumáticos pueden tener grandes impactos en la vida de una persona. Los tornados, incendios forestales, huracanes e inundaciones pueden provocar la pérdida de vidas, viviendas y comunidades. Esta clase de estrés puede ser abrumador. El estrés de los eventos traumáticos, como ser víctima de un ataque o estar involucrado en un accidente grave, también puede generar estrés y problemas de salud profundos y duraderos.
  • Relaciones y familia: Los niños, el divorcio, la separación, la soledad e incluso la responsabilidad de cuidar de una familia pueden generar estrés. Para las personas que deben sobrellevar la muerte de un ser querido, enfrentar una enfermedad o actuar como cuidadores de un familiar enfermo o adulto mayor, el estrés también cumple un papel importante en la salud y el bienestar.

¿El estrés es malo para tu salud?

Algunas formas de estrés a corto plazo pueden ser beneficiosas. Por ejemplo, quizás haya un proyecto en el trabajo que has pospuesto durante semanas y que ahora debes entregar. La presión que sientes de repente para entregar ese proyecto es estrés. Este tipo de estrés es de corta duración. Puede aumentar tus niveles de energía, concentración y adrenalina para que puedas entregar a tiempo. Algunas personas que trabajan bien bajo presión comprenden cómo aprovechar al máximo este tipo de estrés a corto plazo.

Considera el estrés temporal y repentino de un accidente automovilístico que acabas de evitar: te late fuerte el corazón y te tiemblan las manos. El aumento de adrenalina te permitió pensar y actuar en una fracción de segundo. Esta respuesta instintiva de luchar o escapar te ayudó a salvarte de una situación que podría haber sido dañina.

Entonces, no todos los tipos de estrés son malos, pero es importante comprender la diferencia.

Consejos para manejar el impacto del estrés en tu salud

Cuando se puede manejar, es posible reducir el impacto del estrés en la salud. Prueba estos consejos cuando te sientas estresado:

  • Identifica los factores de estrés: Reconoce los sentimientos de estrés. ¿Qué es lo que te está molestando? ¿Es el trabajo, el dinero, una relación o algo más? Cuando sepas esto, puedes comenzar a manejar el estrés de manera saludable.
  • Habla con un terapeuta o consejero: Cuéntales qué está sucediendo y cómo te sientes. Pueden ayudar a identificar el motivo del estrés y ofrecer consejos útiles sobre cómo manejarlo. Si tienes un plan a través de tu empleador, podrían ofrecer un Programa de asistencia al empleado (EAP, por sus siglas en inglés). Por lo general, los EAP ofrecen acceso confidencial sin costo a un consejero o terapeuta como parte de los beneficios de empleo.
  • Haz ejercicio y adopta un estilo de vida activo: Estar más activo es una de las formas más fáciles y mejores de superar el estrés. Caminar, andar en bicicleta, salir a correr, hacer jardinería, practicar yoga o levantar pesas pueden cambiar tu enfoque y las hormonas de tu cerebro. El ejercicio crea endorfinas3, que son hormonas que te hacen sentir mejor y más feliz. Cuando te sientes más feliz, puedes mantener el estrés bajo control. El ejercicio diario y el movimiento son fundamentales para contrarrestar los efectos del estrés.
  • Medita: La meditación puede bajar la presión arterial y disminuir la ansiedad y la tensión.4 Si te sientes estresado, puedes probar una técnica de meditación o concientización plena para ayudar a manejarlo.
  • Participa en actividades divertidas: Encuentra un pasatiempo o una oportunidad para ser voluntario. Cuando participas en una actividad que disfrutas, dejas de enfocarte en el estrés para dedicarte a algo más.

Los efectos del estrés pueden provocar problemas de salud físicos y emocionales. Si estás enfrentando problemas de estrés, hay muchas formas de manejarlo. También puedes hablar con tu médico o con un terapeuta sobre el estrés y los problemas de salud.